lunes 16 de noviembre de 2009

The Incident


No es una reseña, no es algo objetivo, no es un texto que se precie de analizar las capacidades musicales de una banda que ha demostrado todo y màs, es un texto que simplemente se centra en lo que un disco puede provocar en una persona.

Es la tarde de un sabado, tomo mis audìfonos predilectos, los conecto al reproductor de discos y presiono play, los primeros acordes pesados y lentos caen inmisericordes a mis oìdos, sin embargo, hasta ahì llega todo, una guitarra acùstica acompaña el primer movimiento de esta obra, para dar paso al comienzo enorme, enormìsimo de una canciòn larga, demasiado larga, demasiado buena.

Logro rescatar algunas frases, sin embargo la mùsica me sorprende, se van creando pasajes en mi imaginaciòn, pocas veces la mùsica a su primera escucha habìa logrado ese efecto, y asì llega el tercer movimiento, y un campo en verano se extiende ante mi, tan extraño, tan surreal, ¿còmo es que se puede crear arte de esta magnitud?, ¿dònde estudian estos mùsicos para crear representaciones tan hermosas?, en fin, sin previo aviso un piano desgarra una melodìa tan lenta y triste que los campos amarillos se vuelven en una casa abandonada en la que se adentra uno, poco a poco, pese a todo, el piano lleva la lìnea hacia un desenlace hermoso, un coro que grita que algùn ser, en alguna situaciòn, con alguna otra entidad, se comienza a alejar de ella, que mantiene su orgullo, su alma, su vida.

Es inveitable sentir que la melodìa tan llena de vida del quinto movimiento se convierta de golpe en un sintetizador que marca la pauta para un sentimiento oscuro, sentimiento que de golpe cambia a un estado poco definible, los acordes de guitarra muestran la hermosura de este instrumento, para dar paso a una pieza instrumental, y completamente ambiental por donde sea que se le vea.

Y sin avisar, sin pedir permiso, llega, una pieza tan grande y magnanima que hace que el tiempo vuele, y sin embargo, el ciclo se reinicia, los mismos acordes aplastantes del comienzo, vuelven, solo que esta vez la potencia va en aumento, el ciclo cambia y toma su propia identidad, platillazos por aquì, por allà, es un vòrtice de melodìas que de alguna manera encuentra sentido en la capacidad de estos mùsicos, una guitarra acùstica de nuevo, y llegamos al movimiento final, unas letras desgarradoras y una forma inigualable de terminar una canciòn, tal vez no tan bien ligada como deberìa, pero una formidable pieza, que desde mi primera escucha, generò paisajes, colores, ideas, entre otras cosas, sencillamente, puedo afirmar que ha sido mi disco del año, The Incident de Porcupine Tree